Prueba de ello es el homenaje de Pierre-Louis Costes a Tanner McDaniel, que ganaba por primera vez una prueba del APB a su costa: «Hoy más que nunca he sentido un punto de inflexión en mi carrera profesional. Definitivamente ya no formo parte de la nueva generación, que ahora representa Tanner McDaniel. Durante años has llevado ese peso sobre tus hombros, y en una sola competición has cumplido todas las expectativas. Estoy orgulloso de ser el primero en perder una final contra ti.» Aun así, al francés le quedan muchos años de riding al más alto nivel y, seguramente, otros títulos mundiales por conquistar. Pero el simbolismo sigue ahí.

Mientras riders como Pierre-Louis Costes, Jared Houston o Iain Campbell parecen estar en su mejor momento, esta nueva generación, liderada por Tanner McDaniel o Tristan Roberts (que firma un inicio de temporada excepcional y un Reverse Air monstruoso en la derecha de «Flopos», más conocida como «El Gringo»), parece imparable. A pesar de un nivel técnico, una motivación y un trabajo impresionantes, todavía se percibe un gran margen de progresión, tanto en experiencia y gestión de las mangas en competición como en free surf, donde estos futuros grandes parecen capaces de empujar todos los límites. Ambos venían de una temporada 2017 relativamente difícil, por debajo de lo que se esperaba de ellos. Y han sabido callar a los escépticos uno tras otro: Tristan Roberts ganó con autoridad el primer APB QEST 5* en Antofagasta, mientras que Tanner McDaniel consigue su primera victoria en un Grand Slam, con una puntuación perfecta de 20/20 en la final frente a Pierre-Louis Costes. Además de esta nota perfecta, el joven hawaiano ya había logrado totales impresionantes en las rondas anteriores.

 

La única sombra: las reacciones del público, que estuvieron divididas sobre la puntuación de esta final. Un robo para algunos, una puntuación mal entendida por parte de los aficionados y una victoria merecida para otros. Una cosa está clara: asistimos a una de las finales de más nivel de la historia, si no la de más nivel. Otra es que el corazón de los franceses, e incluso de los europeos, quería ver una segunda corona consecutiva en Arica para Pierre-Louis Costes.  ¿Merecía ese tubo más largo del francés una nota mejor que el barrel monstruoso pero más corto de Tanner? ¿Habría merecido un diez el encadenamiento barrel y backflip de Pierre-Louis Costes? ¿Explica por sí solo perder el control un instante en la recepción que no obtuviera la puntuación perfecta?  ¿Es normal que el hawaiano se llevara un 10 en una ola que parece ser una intermedia?

Los jueces han dado su veredicto. No podemos hablar de escándalo vistos el nivel de los dos competidores y la mínima diferencia que refleja el resultado. La subjetividad sigue formando parte de nuestro deporte y no parece que pueda ser de otra manera. Pero hay que tener en cuenta que un panel de 5 jueces puntúa cada ola de forma independiente, de la manera más objetiva posible, según unos criterios que, aunque no sean científicos, pueden explicar sus notas. No será ni la última victoria del hawaiano ni la última final del francés, y no sería raro verlos enfrentarse de nuevo en una final en los próximos meses o años. Una ocasión para que uno u otro ponga a todo el mundo de acuerdo.

En cualquier caso, enhorabuena a estos dos enormes riders, y también a los organizadores por hacernos soñar delante de la pantalla durante toda la semana. Nos vemos la semana que viene en la playa de Itacoatiara, en Brasil, para el segundo Grand Slam del año.

Fotos: Pablo Jimenez @pablojimenez_photo

Texto: Seb Boulard @seaboule

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