Broady debe su éxito a una persona, Nick ‘Mez’ Mesritz, considerado por sus colegas como el mejor shaper de bodyboard del mundo y convertido con el tiempo en un empresario sagaz. ¿Su leitmotiv durante todos estos años? Ofrecer las mejores tablas del mercado.

Con su experiencia en Toobs, en California, y en Morey, en Nueva Zelanda, en 2001 decide mudarse a Indonesia, a Java, para instalar allí una fábrica capaz de producir varios miles de bodyboards al año y responder a una demanda mundial cada vez mayor.

Con la deslocalización a China de la fabricación de los bodyboards de gama de entrada en polietileno o PE, el coste de la mano de obra en Australia o Nueva Zelanda ya no era competitivo. «Sencillamente no podíamos competir con los salarios mínimos de China en aquella época, así que teníamos dos opciones: hundirnos o nadar. Fue entonces cuando mi socio decidió trasladar la fábrica a Indonesia», comenta Mez.

Más tarde, la crisis de las subprime de 2008 en Estados Unidos obligó a uno de los principales proveedores de DOW core (es decir, el núcleo del bodyboard) a detener su producción de bloques de espuma (utilizados sobre todo para el aislamiento de viviendas), lo que trastocó los procesos de fabricación de la fábrica y obligó a Broady a buscar soluciones alternativas con núcleos expandidos. La tecnología y la innovación han sido el principal argumento de venta de Broady: primero con una fuerte inversión en una máquina de mecanizado de 3 ejes que permitía aumentar la precisión de corte del outline de las tablas y, más recientemente, con la compra de una máquina AKU especializada en el shape de tablas de surf y utilizada sobre todo para shapear los channels o los cóncavos del bottom de las tablas.

Todas estas inversiones han permitido a Broady distanciarse de sus competidores. El «made in Indonesia» se ha convertido incluso en una garantía de calidad en el sector.  Sin embargo, esta industria concentrada en Asia plantea algunas preguntas, tanto sobre el desarrollo y el futuro de las tablas como sobre el medio ambiente. ¿Es un freno haber concentrado toda la producción de tablas en una sola fábrica? ¿Es preferible tener pequeños talleres de shape en las principales regiones donde el bodyboard tiene peso?

Lo cierto es que el mercado del bodyboard es relativamente reducido y que los medios económicos de un pequeño taller no permiten la libertad de innovación o de inversión en maquinaria de una «gran» fábrica. En cuanto al medio ambiente, los principales materiales de base de las tablas se fabrican en China y Taiwán, lo que obliga a los talleres a importarlos para ensamblarlos. No está claro que eso sea más ecológico.

— Bodyboard Center